¿Puede tu mascota sufrir depresión?

Las mascotas suelen ser una ayuda fundamental para las personas que sufren depresión, pero en ocasiones son ellas las que pueden sufrir está enfermedad.  

Cuáles son las causas de la depresión en un perro o gato

La mayor parte de las causas que provocan la depresión en las mascotas suelen estar directamente relacionadas con su entorno y sus dueños. Algunas de las más frecuentes son:

  • Excesivo tiempo en solitario.
  • Sentimiento de falta de cariño en el núcleo familiar.
  • Tristeza por la pérdida o separación de un ser querido de la familia, conocido como “Síndrome del abandono”.
  • Pautas fuera de lo habitual en su rutina diaria.

Cuáles son los síntomas de la depresión en mascotas

Si notas que tu mascota tiene un comportamiento extraño o fuera de lo habitual, lo más recomendable es que acudas a un veterinario para que examine al animal y te ayude a averiguar la causa de la depresión.

  • Menos actividad y vitalidad de la habitual.
  • Cambios en su conducta.
  • Come menos o deja de comer.
  • Duerme más de lo habitual.
  • Llora con frecuencia.

Tratamientos de la depresión en mascotas

Existen varias maneras de curar la depresión en las mascotas:

  • Modificación de la conducta del animal. Esta terapia consiste en modificar la conducta del animal. El especialista deberá visitar el entorno de tu mascota para averiguar las causas que lo provocan y modificar estas conductas.
  • Tratamiento con fármacos. En algunos casos el veterinario podría recomendar una terapia que incluya la administración de fármacos al animal como ansiolíticos o antidepresivos.
  • Tratamientos alternativos. Cada vez están siendo más utilizados este tipo de tratamientos. Para curar la depresión de la mascota se utilizan las flores de Bach, la acupuntura, el Reiki… son tratamientos que no incluyen  la utilización de fármacos.

Consejos

Si tu mascota finalmente sufre de depresión te aconsejamos que pruebes a realizar alguno de estos consejos para ayudarle a mejorar en el proceso.

  • Reactiva su rutina. Mantén los horarios de comidas, paseos, juegos…
  • Dar alegrías al perro. Jugar más con él, realizar paseos más largos y frecuentes, llevarlo donde haya otros animales para ayudarle a socializar.