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Cómo decorar un comercio en navidad

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Grande o pequeña, cualquier superficie comercial puede reforzar su imagen durante la Navidad. Sólo necesita tres ingredientes básicos: adornos brillantes, luces y música. El secreto es saber combinarlos con imaginación, originalidad y buen gusto.

A las luces que ponen en la calle ayuntamientos y asociaciones de comerciantes se une en ocasiones el hilo musical. Los negocios más pudientes pueden incluso plantearse la posibilidad de ofrecer animación popular con personajes como Papa Noel o los Reyes Magos. Los más sofisticados saben que ya no es suficiente con llamar la atención, hay que maravillar y embelesar al consumidor. Por este motivo, numerosos comercios contratan o tienen en sus plantillas escaparatistas y decoradores que son verdaderos artistas a la hora de crear ambientes.

Y es que la ornamentación es tan importante en los locales comerciales como en los hogares. Los comerciantes saben que los clientes llegan atraídos por la novedad. Por eso, la campaña de Navidad puede ser concebida por las tiendas como una oportunidad. Y la inversión en decoración no tiene por qué ser elevada. Además, puede ser contemplada como un gasto previsto dentro de las acciones de marketing para fortalecerse y competir.

La elegancia de la sencillez
Por otro lado, adornar un local no es necesariamente caro. Hacer gala de sencillez resulta elegante y cualquier elemento puede convertirse en un adorno navideño si se coloca de manera sorprendente, se le da una pátina dorada, un spray simulando nieve o se colorea convenientemente. Las tonalidades metálicas son protagonistas de los ambientes navideños. Letreros con palabras como "felicidades" o "feliz navidad" complementan el conjunto. En el mercado existen multitud de objetos elaborados por artesanos que realizan elementos especiales para la decoración navideña.

Decorar negocioPero para públicos menos tradicionales es preferible no recurrir a piezas clásicas como villancicos, pesebres, gorros de Papa Noel, lazos, bolas o árboles de navidad. Con cintas de raso, pequeñas luces y objetos seductores se logran excelentes y originales decoraciones navideñas. Sea cual sea el estilo, siempre conviene evitar la acumulación anárquica de objetos y la colocación de adornos que no se encuentren en perfecto estado.

El derroche energético en luces tampoco está de moda. La preocupación por la sostenibilidad medioambiental comienza a ganar el pulso al cúmulo de excesos que habitualmente se asocian con esta época del año. Las últimas tendencias pasan por iluminar con microbombillas de bajo consumo y luminarias de leds.

Los buenos sentimientos ya no son sinónimo de despilfarro y compras indiscriminadas. Estas fechas se anuncian cada vez más solidarias y empiezan a relacionarse con las buenas compras, dejando a un lado el derroche y las adquisiciones de regalos compulsivas. Se impone el consumo razonable.

Por estos dos motivos, cada vez adquiere más importancia vigilar el apartado comercial más contaminante. Recomendaciones al alcance de todos, como no abusar del envoltorio de los regalos, hacerlo con materiales reciclables, etc., no implican ninguna privación del disfrute festivo y permiten ser más consecuentes económica y ecológicamente.

Hay que recordar que los envases acaban constituyendo el 80% de la basura y que si se utilizan abetos naturales como árboles de navidad es aconsejable regarlos cada cuatro días, que se mantengan con su cepellón y lejos de las fuentes de calor para que sea factible su posterior replantación. La utilización de elementos vegetales como acebo y musgo también es muy criticada por parte de los ecologistas cuando éstos son recogidos en el monte.

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